Tanzania: la situación de la agricultura ASF Colaboradores  
Tanzania ha experimentado en la última década un proceso progresivo de apertura política y económica, que se ha traducido, entre otros aspectos, en la explotación más intensa de sus recursos turísticos, privatización de las empresas estatales, y apertura a la inversión extranjera en términos de economía de mercado. Este entorno ha venido a producir una cierta indefensión de algunas capas sociales no suficientemente preparadas para las consecuencias de la desaparición de un modelo estatal paternalista.

Paralelamente, determinados acontecimientos políticos en países próximos (Zimbabwe, Kenia, etc.) han traído la práctica desaparición de algunos importantes focos de comercialización de productos agrícolas exportables, lo que ha golpeado directamente al sector agrario. En este entorno desfavorable para la agricultura, se ha dado el año más seco de los últimos 30, lo que completa un entorno de descapitalización rural para ahondar en el problema del desplazamiento de la población.

Dentro de la Tanzania continental, la producción agrícola más destacable se produce en las regiones de las Tierras Altas del Sur, entre las que se encuentra la región de Iringa. Se trata de una zona de clima tropical suavizado por la altitud, con una estación húmeda de noviembre a abril que coincide con el verano y una estación seca con ausencia casi total de lluvias. La población de la región alcanza los 1.5 millones de habitantes, un 90% de los cuales tienen como medio de subsistencia la agricultura, representando la actividad económica casi exclusiva. Ocupa una
superficie de unos 58.936 kilómetros cuadrados, con una altitud media de 1.400 metros sobre el nivel del mar. Predomina el paisaje montañoso, pero con valles irrigados de una potencialidad agrícola importante. Cerca de un 15% de su superficie está adscrito a parques nacionales y reservas naturales o forestales. El uso de la tierra no supera el 20 % de la cultivable, con estructura de propiedad muy desigual.

Según datos de la encuesta gubernamental de actividades agrícolas de 1999, 298.000 agricultores cultivan 490.000 Ha, divididas en 799.000 parcelas. La parcela media minifundista a duras penas supera la media hectárea. El tamaño medio de una explotacion es de 1,6 hectáreas. Aún esta dimensión resulta engañosa; por ejemplo, siete familias de origen griego acaparan unas 70.000 hectáreas. Además la encuesta revela que el 23% de los agricultores son mayores de 55 años, 62% tienen entre 31 y 54 años y tan sólo un 15% son menores de 30 años, que sin embargo es el grupo de edad que representa a más de la mitad de la población de Tanzania. Parece indicar esta distribución que se está produciendo un abandono de las actividades agrícolas, esencialmente entre jóvenes varones, para desplazarse a un medio urbano que no puede acogerlos, dada la falta de estructuras industriales o de un sector de servicios realmente desarrollado.

La renta per cápita anual regional se sitúa en los 170.733 TSch. (1 USD=1090 TSch.), que no alcanzaría los 125 € al cambio de 2004.
 
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